Desvelada la historia del Imperio Mathosian de RIFT

Trion World ha desvelado hoy la historia principal de una de las ubicaciones más importantes de Rift, el Imperio Mathosian. Dicho imperio perteneció durante muchos años a los habitantes de las tierras del norte de Telara:

¡Por el rey!

En el último día de su reinado, el Rey Jostyr Mathos se dirigió a su trono, apoyándose en los brazos de sus hijos. El rey y los príncipes se vistieron con sus armaduras de guerra, y aunque los ojos de Jostyr apenas podían ver, su mano no tembló sobre la empuñadura de su espada. Desde su trono de poder, habló acerca de la historia de su pueblo:

Los Eth construyeron su Imperio en las tierras bajas, pero todo el mundo sabe que nunca entraron en las montañas. Pues allí deambulan los Northmen (Norteños), los hijos guerreros de Mathos, que destruyeron a más dragones que cualquiera de las otras razas de Telara. Mientras ellos se ponían cómodos en sus almohadones de seda, nosotros luchábamos en las hondonadas y en los valles, y en los riscos, los unos contra los otros, o contra los Enanos, o contra los Elfos. Al final, incluso estos pueblos tan antiguos, firmaron la paz con nosotros. Entonces los Enanos nos enseñaron cómo hacer obras maravillosas, y los Elfos, poderosa magia.

Mientras tanto, los Eth construyeron altas torres para mofarse de nuestras montañas. Por supuesto, fueron derribadas, y la arena se tragó su Imperio. Luego, desde las propias dunas surgieron las bestias, y los seguidores del culto salieron de sus madrigueras. Fue entonces cuando los hombres perversos buscaron la forma de controlar a las masas sin líder, como un buey mueve una rueda de amolar.

Esta gente envió a sus mensajeros a las tierras altas, para suplicar arrodillados por su liberación. Y nosotros les hicimos ponerse en pie, donde pertenecen los hombres, y en el nombre de Thedeor construimos un ejército, y nos preparamos con el acero de los Enanos y la magia. Marchamos hacia las llanuras. Aplastamos las mandíbulas de las bestias, quemamos la carne de los esclavos de los dragones, y colgamos las cabezas de los tiranos en los muros de sus castillos.

¡Por Thedeor!

Pudimos volver a casa, pero nos suplicaron, “¡Quedaos! Gobernadnos con valor y justicia, y enseñadnos a no volver a arrodillarnos nunca jamás.” Y allí permanecimos para reinar sobre las llanuras. Aquellos a los que no invitamos, llegaron igualmente hasta nuestras tierras, pues no dejaríamos que ningún recoveco de Telara cayera bajo las artimañas de los dragones. Por entonces, el sol nunca brillaba en ninguna parte de Telara que no fuera Mathosia.

Entonces se levantó el Rey Jostyr, apoyado por sus dos hijos, y aunque sus piernas temblaron, su voz sonó firme.

Así nos sirvió Thedeor, y nos permitió honrar a todos los dioses de Vigil. Para Tavril, dejamos que el bosque fuera soberano, tomando únicamente lo que nos era necesario, incluso de las grandes arboledas de granitewoods. Para Bahralt, construimos ciudades sin utilizar la magia prohibida, ciudades hechas con piedra honrada y madera blanca. La más grande de ellas es Port Scion, y ninguna ciudad ha sido ni será igual a ella.

¡Por todos los dioses!

En el nombre de Thontic enviamos mercaderes desde Port Scion, para surcar los tormentosos mares y

comerciar con los pueblos extranjeros de las tierras lejanas. Y entonces, para honrar al manso Mariel-Taun, cubrimos nuestro reino de paz y prosperidad. Nuestras ciudades están cubiertas de música y luz, nuestros campos dan buena caza, y los malvados huyen de nuestros ojos.

¡Así hemos conquistado, con estandartes y tambores!

¡Así hemos gobernado, con cetros y espadas!

¡Yo soy Jostyr, de linaje indómito, y que ningún hombre pueda hacer el mal bajo mi reinado! Os presento a mi hijo Aedraxis, de linaje indómito, que se sienta a mi derecha.

¡Me dirijo a ti, el Rey de Mathosia, a los salones de mis padres, y los padres de mis padres, donde el mismísimo Mathos se alza al lado de Thedeor! Sus hijos reinarán desde los mares del este a los mares del oeste, y también al norte y al sur.

Entonces su cabeza tocó el pecho, y sus ojos se cerraron suavemente. Al llegar la muerte sobre Jostyr, los hombres del palacio patearon con sus pies, chocaron sus escudos y golpearon su pecho, para que el Rey pudiera partir al son de las armas. Y en este día, su tumba reside junto a las de sus padres, como todo hombre debería permanecer, siempre de pie.


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David Navarro
Editor de mmogamer.es