Los jugadores no sabemos lo que queremos

Llevo más de 20 años jugando a consolas, PC, al busca minas, e incluso me instalé Linux para jugar a la serpiente de Ubuntu. Con esto quiero decir que he vivido en mis propias carnes cómo los jugadores hemos ido cambiando nuestros gustos y formas de jugar a lo largo de dos décadas, y eso me viene muy bien para poder decir lo que vais a leer ahora, ¡NO SABEMOS JUGAR! ¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué dice este loco? ¡A la hoguera con él!

Nos gusta lo fácil, lo casquivano

No es que os esté llamando mancos, si no que viendo cómo han ido cambiando los videojuegos, se podría decir que, en general, buscamos lo fácil, lo burdo y lo rápido. Ya no se estilan los juegos complicados en los que podías morir de un golpe, tiro, o lo que fuese, no. Ahora hay juegos en los que si quieres, no mueres nunca, lucecitas que nos señalan dónde ir, ventanas de ayuda que nos indican qué hacer, objetos que recuperan nuestra vida a cada paso, etc.

Tampoco buscamos argumentos enrevesados que nos hagan pensar, ir hacia adelante y atrás en busca de una pista olvidada, no, queremos ir hacia delante, con las anteojeras que se le ponen a los burros para que no vean a los lados, todo recto por favor. Parece que tengamos que acabar el juego cuanto antes, sin disfrutar de él.

Si bien, antes los juegos a veces no tenían un gran argumento, la dificultad de la que hacían gala los convertía en auténticos retos. Pero los jugadores sentíamos que faltaba profundidad. Ahora, que hay auténticas joyas con guiones dignos de Hollywood, el jugador no quiere quebrarse los cascos. Ya no se presta tanta atención al «cómo conseguirlo» que al «qué obtendré». La industria del videojuego ha ido a paso cambiado, o nosotros no nos hemos adaptado al producto que nos vendían.

Me acuerdo de jugar a Dungeons & Dragons en una recreativa enorme, siempre con tres amigos más, y con el típico que quiere saltarse todas las conversaciones. Esta actitud ha desembocado que actualmente, en juegos como en  World of Warcraft, la gente no sepa ni lo más mínimo del juego, de su historia o sus personajes. Sólo nos interesan los épicos.

La actitud de la que hablo, ha convertido juegos estupendos en esbirros del dinero, que han traicionado u obviado las siglas que definen el género MMORPG (Juego de rol multijugador, masivo en línea). Comenzando casi siempre por lo más sagrado el ROL, dejando de lado los buenos argumentos y reduciéndolo todo a una serie de combates contra enemigos más poderosos pero nada carismáticos que nos dan un súper objeto al morir ¡Qué guay! También se está empezando a obviar el aspecto masivo de estos juegos, forzándonos a jugar en grupos reducidos, aunque esto no es culpa de las compañías si no de nosotros mismos, que preferimos jugar con poca gente para aumentar así nuestras probabilidades de éxito a la hora de «rolear» por un objeto.

Todo lo que he dicho es sólo una parte del problema que se podría resumir en que a los jugadores nos gusta la ‘comida rápida’ la »comida basura’ frente a la más elaborada, profunda y variada ‘dieta mediterránea’.

¡No sabemos jugar!

El otro gran problema, es que parece que los jugadores no miramos a lo que jugamos. Nos hemos cargado verdaderas joyas como Warhammer Online o Age of Conan, que pese a poder mejorar en muchos de sus aspectos internos del juego, las ideas que introdujeron eran muy buenas. Nos los vendían como juegos PVP, el famoso RvR de Warhammer en el que debíamos combatir a la facción contraria hasta asaltar su fortaleza final o el PVP indiscriminado de Age of Conan, pero la gente quería PVE, contenido ‘High End’, es como si vas a la charcutería y le pides al charcutero una lechuga y un par de puerros. Normal que la gente se fuera desencantada de estos juegos. No me vale que digáis «es que tenía bugs», ¿Qué juego en sus inicios no los tiene?, el problema principal no era el juego en sí, éramos nosotros, los jugadores, que buscábamos PVE cuando habíamos comprado PVP, huimos en masa de esos juegos, y no les dimos la oportunidad de mejorar.

Espero que en el futuro los jugadores aprendamos a valorar lo realmente importante de los videojuegos, no buscar tan solo lo «material» y olvidarnos de aspectos tan importantes como el argumento, el trasfondo, la música y los personajes y que pronto, tanto las compañías como los jugadores, nos entendamos y juntos podamos compartir buenos momentos.

About the Author

Elliot Castellanos
Enganchado a un mando desde los 4 años, por ello, ahora no sé diferenciar la realidad de la ficción. Escribo a lomos de mi corcel blanco y veo orcos por todas partes.